miércoles, 1 de abril de 2009
Cuando llegas al punto sin retorno
Hoy mientras desayunaba con dos buenos amigos y hablábamos de arquitectura, recordaba los procesos temporales que me han tocado vivir pese a mi -ya no tan corta- edad; he conocido arquitectos importantes, arquitectos impresionantes y a algunos que tal vez habría sido mejor no conocer.
Sin embargo mis remembranzas se quedaron del lado de la gente que me ha gustado conocer y que me gustaría poder ver todos los días, y es por eso que les comparto esta vivencia:
Un buen día, cuando llevaba en mis manos la entrega final del taller de construcción de quinto semestre, me tocó la fortuna de que me revisara el arquitecto Sordo, por lo que como se podrán imaginar, estaba entre al gloria y la desdicha. Cuando puse mis planos en su escritorio, revisó el apartado de instalaciones y me entonces me dijo:
-¡Este trabajo es pésimo!, pero lo que más me sorprende es que todos tus compañeros trabajan igual de mal ¿quién les enseñó instalaciones?- Yo le respondí, pero a ustedes les dejaré la identidad en secreto. Entonces me respondió -Yo tengo el curso de instalaciones para enseñarles en una semana-
Acto seguido le pedí que nos enseñara entonces y entonces solo agregó: "Hoy me jubilo"
Esto me ha servido para reflexionar sobre lo efímero que puede ser nuestro contacto con nuestros maestros; un buen día pueden estar y al siguiente todo el conocimiento y la sabiduría acumulada de sus años de cátedra pueden quedar fuera de nuestro alcance por no aprovechar a tiempo.
Hablen con sus maestros y aprendan todo lo que puedan, y cuando tengan el conocimiento, compártanlo.
Publicado por Luis en 18:02
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1 comentarios:
Me parece una excelente anectoda, que en una pequeña acción nos pone a pensar. Desgraciadamente muchas veces uno como alumno no sabe mas que apreciar a aquel "maestro" que nos solapa o, echarle en cara a aquel que no asiste a clases. Pero muchas veces no nos damos cuenta de la persona que podemos tener al lado (por desgracia no todos, ahi nuestra habilidad para saberlos identificar).
Dos cosas vemos en esta anecdota. El alumno que no lograba ver la dimension de la persona que tenia enfrente y la segunda a mi entender un poco mas la mentable: Si tienes el conocimiento para enseñar, porque no hacerlo? El conocimiento en una sola persona se convierte en informacion, es a traves de su difusión que adquiere trascendencia. Por lo menos eso opino yo. ja.
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